templo

Foto 360 grados (click para ver)

sanantoniomc

Horarios

Misas

  • Martes, miércoles y jueves: 06h30 (tridentina), 07h30 y 18h30.
  • Lunes, viernes y sábados: 07h30 y 18h30.
  • Domingos: 08h00 (tridentina), 10h00, 12h00, 17h30, 19h00.

Confesiones

  • ver cuadro abajo

Adoración del Santísimo

  • Jueves: 08h00 a 18h15.

Teléfono de Oficina

  • Llamar a los telfs. 
    5934 2886270
    5934 2886372
    5934 2383978

Horarios de Oficina

  • De lunes a viernes:
    09h00 a 12h30 y  15h00 a 18h00
  • Sábados:
    09h00 a 12h30

Cuentos con moraleja: "El burro y el pozo"

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

burropozo

El cuento que les voy a contar hoy es ya muy conocido; pero aunque lo sea, siempre es bueno recordarlo. Tendríamos que aprender a reaccionar ante los problemas de la vida como cristianos que somos; o al menos, como el burro de nuestra historia.

Un día, el burro de un aldeano se cayó a un pozo. El pobre animal estuvo rebuznando con amargura durante horas, mientras su dueño buscaba inútilmente una solución. Pasaron un par de días, y al final, desesperado el hombre al no encontrar remedio para aquella desgracia,  pensó que, como el pozo estaba casi seco y el burro era ya muy viejo, realmente no valía la pena sacarlo, sino que era mejor enterrarlo allí. Pidió a unos vecinos que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a echar tierra al pozo, en medio de una gran  desolación.

El burro advirtió enseguida lo que estaba pasando y rebuznó entonces con mayor amargura. Al cabo de un rato, dejaron de escucharse sus lastimeros quejidos. Los labriegos pensaron que el pobre burro debía de estar ya asfixiado y cubierto de tierra. Entonces, el dueño se asomó al pozo, con una mirada triste y temerosa, y vio algo que le dejó asombrado. Con cada palada, el burro hacía algo muy inteligente: se sacudía la tierra y pisaba sobre ella.  Había subido ya más de dos metros y estaba bastante arriba. Lo hacía todo en completo silencio y absorto en su tarea. Los labriegos se llenaron de ánimo y siguieron echando tierra, hasta que el burro llegó a la superficie, dio un salto y salió trotando pacíficamente.

Llevar una vida difícil, o tener contratiempos más o menos serios, es algo que a cualquiera puede suceder. La vida, a veces, parece que nos aprisiona como en el fondo de un pozo, y que incluso nos echa tierra encima. Ante eso, hay modos de reaccionar “virtuosos e inteligentes”, como el de aquel burro, que de lo que parecía su condena supo hacer su tabla de salvación; y otros estilos que son más bien lo contrario, propios de personas que no saben sacar partido a sus propios recursos y que, en cambio, dominan lo que podría llamarse el arte de amargarse la vida.

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "Como una bella flor"

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

orquidea

Hace unos años alguien, que ahora mismo no recuerdo, me contó una bella historia sobre aprender a valorar las cosas que tenemos; cosas que por tenerlas siempre a mano no le damos mucha importancia hasta que... Permítame que pase directamente a contarte lo que me acuerdo de ella.

Había una joven de unos cuarenta años que era bastante acomodada: Tenía de todo, un marido maravilloso, hijos perfectos, un empleo estable en una tienda de alta costura, una familia unida. Lo extraño es que ella no conseguía conciliar todas sus actividades. El trabajo y los quehaceres le ocupaban todo el tiempo y su vida siempre andaba coja en algún área. Si el trabajo le consumía mucho tiempo, ella lo quitaba de los hijos; si surgían problemas, ella dejaba de lado al marido... Las personas que ella amaba eran siempre dejadas para después. Hasta que un día, su padre, un hombre muy sabio que en repetidas ocasiones había hablado con su hija de ese problema, le dio un regalo. Con la excusa de que era su cumpleaños le regaló una planta de la familia de las orquídeas que daba sólo una flor de vez en cuando, pero precisamente por ello tenía un valor incalculable; tanto, que según contaba la historia, años atrás hubo otro ejemplar en el mundo en manos del sultán de Pulmankar, pero que ya había muerto.

Y le dijo: - Hija, ya verás cómo esta flor te va a ayudar mucho. ¡Más de lo que te imaginas! Tan sólo tendrás que regarla y podarla de vez en cuando; y a veces conversar un poco con ella. Ella te dará a cambio ese perfume maravilloso y esas maravillosas flores que ahora ves.

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "El pintor y el modelo"

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

besodejudas

Hace ya muchos, pero que muchos años, hubo en Florencia un obispo que tenía gran afición por la pintura. Entre muchas de sus actividades planificó contratar a un buen pintor para que decorara la Capilla de la Comunión de la Catedral con frescos sobre la vida de Jesús. A los pocos años encontró a un joven pintor recién llegado de Lisboa, que atraído por la pintura italiana del renacimiento había venido a Florencia para aprender esas técnicas. Uno de los canónigos del cabildo catedralicio, que era también portugués, avisó al señor obispo del hecho y le dijo que este nuevo pintor venía precedido de muy buena fama que se había ganado trabajando para varios señores en Oporto. Nuestro joven pintor fue llamado por el señor obispo, quien le propuso el nuevo trabajo.

-          Mire usted –dijo el obispo-, necesito que estas paredes de la Capilla de la Comunión sean cubiertas con frescos de la vida de Jesús: el Nacimiento, la Pérdida de Jesús en el Templo…, y en aquella otra extremo pinte a los Doce Apóstoles con el Señor…, y más allá la Crucifixión y Enterramiento de Nuestro Señor.

Nuestro pintor, Francisco Gonçalves de nombre, movido más por el hambre que por el deseo de trabajar, hizo los primeros bocetos que rápidamente fueron aprobados por el señor obispo. Así pues, después de la Semana Santa del 1462 se dispuso a comenzar su obra. Varios años le llevó pintar el Nacimiento de Jesús, el episodio de la Pesca Milagrosa, la Crucifixión…

Poco a poco las paredes de la Capilla se fueron decorando con maravillosas y conmovedoras pinturas. Francisco tenía la costumbre de pintar los cuerpos y dejar para el final la cara, pues tenía la idea que un rostro humano debía ser tomado de la realidad para que la imagen plasmada fuera capaz de manifestar auténticos sentimientos y conmover así a las personas. De ese modo había encontrado el rostro del Niño Jesús para el Nacimiento, la Virgen María, algunos de los Apóstoles. Algo más difícil le fue encontrar un rostro adecuado para reflejar la imagen de Cristo. Después de más de cinco años decorando las paredes, sólo le faltaba pintar a Jesús Perdido en el Templo y terminar con la escena del Beso de la Traición de Judas en el Huerto de Getsemaní.

Un día, mientras estaba andando por la pequeña plaza que hay delante de la basílica de Santa María de la Fiore (Catedral de Florencia), vio a una madre relativamente joven que iba con sus tres hijos. El mayor de ellos, de unos doce años, llamó la atención de nuestro pintor por el rostro tan puro, bello y atractivo que tenía. Un rostro que manifestaba santidad, inteligencia, profundidad de carácter; en fin, un rostro perfecto para su pintura de Jesús en el Templo cuando tenía doce años. Habló con la madre, la cual se sintió profundamente conmovida cuando oyó hablar tan bellamente de su hijo. Ésta aceptó enseguida la proposición que le hizo el pintor. Después de varias semanas, el fresco había sido terminado. Más difícil le fue encontrar un rostro que reflejara la maldad de Judas para poder plasmar el beso de la traición, por lo que no pudo acabarlo.

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "Sólo sacos de tierra"

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

inundacion

Una de las cosas que más nos cuesta aceptar son los caminos que Dios tiene “preparados” para cada uno de nosotros. Es muy habitual que intentemos llevar a Dios por nuestros caminos y no por los que Él tenía previsto. Cuando esto hacemos, lo único que demostramos es nuestra poca inteligencia, nuestra falta de confianza y nuestra escasa docilidad a su voluntad. Todos los días le decimos a Dios “hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”, pero luego, a la hora de la verdad, da la impresión que eran palabras huecas, dichas con los labios pero no con el corazón.

Hace unas semanas escuché una sencilla historia que habla precisamente de esto; de la confianza en Dios y de ser dóciles a sus planes.

Érase una vez un niño que vivía con su padre junto a un gran dique de retención que se había construido cercano al nacimiento de un río. Este dique era muy importante para proteger una pequeña villa que había a las faldas de la montaña; especialmente al comienzo de la primavera, cuando las abundantes lluvias y el deshielo hacían su presencia en este bellísimo valle perdido de las montañas del Tirol.

Todos los días el padre iba a trabajar a la montaña detrás de su casa y volvía por la tarde con una carretilla llena de tierra.

-          «Pon la tierra en los sacos, hijo», decía el padre. «Y amontónalos frente a la casa».

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "Que la llama no se apague"

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

velaencendida

El cristiano de hoy día está rodeado de tantos problemas, atractivos, preocupaciones…, que con frecuencia cuesta mantener nuestra mente y nuestro corazón orientados a las cosas que son realmente importantes y no ser atrapados por las cosas del día a día.

El cuento que le presentamos hoy ofrece una solución que nos puede dar una pista para cuando nosotros también queramos evitar ser atrapados por el mundo actual y sus preocupaciones

Cuentan que un rey muy rico de la India, tenía fama de ser indiferente a las riquezas materiales y hombre de profunda religiosidad, cosa un tanto inusual para un personaje de su categoría.

Ante esta situación y movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos excesivos que  caracterizaban a la nobleza de su tiempo.

Inmediatamente después de los saludos que la etiqueta y cortesía exigen, el hombre preguntó:

-          “Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "El helecho y el bambú"

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

helecho

Me llamo Job, tengo 45 años, estoy casado y tengo tres hijos. Vivo en… ¡qué más da! En realidad mi historia se parece a la de muchos hombres. Desde que tengo memoria, mi vida ha sido una continua lucha sin ningún fruto aparente a pesar de mis muchos esfuerzos. Hace unas semanas mi mujer me dijo que se separaba de mí porque cada día me veía más raro. Mis hijos, que están entre los trece y los dieciocho, ya empiezan a querer vivir su propia vida; apenas hacen caso, a no ser que saquen provecho de su obediencia.

Siempre he intentado ser fiel a mi fe; pero si he decir toda la verdad, nunca me la tomé demasiado en serio. Poco a poco se ha ido debilitando, ya sea por desinterés o por aburrimiento; aunque también culpo algo a Dios, pues en ningún momento me ha dado descanso.

 En fin, creo que soy uno más de los miles o millones de hombres que están pasando “la crisis de los cuarenta”, y en mi caso, bastante grave. Cada día que amanece es una nueva cruz; hasta tal punto que mi vida ha dejado de tener sentido.

Hace unos días mi tensión era tal que ya no podía más, por lo que decidí darme por vencido. El día anterior había perdido el trabajo; por la noche tuve una pelea con mi hija la mayor, y por si faltaba algo, mi mujer me echó la culpa de todo. Así que muy de mañana, cuando mi mujer creía que me iba con el coche al trabajo, salí a un robledal que hay a las afueras del pueblo con la mente fija en una idea y con el deseo de acabarlo todo... Estaba caminando por entre los árboles cuando decidí tener una última charla con Dios.

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "La entrevista a Dios"

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

entrevistaadios

Hace unos días leí una curiosa historia que ahora les paso a contar. Espero que la disfruten tanto como yo.

Un famoso periodista había entrevistado a los personajes más famosos del mundo, artistas, políticos, escritores, gobernantes, inventores e ingenieros. Le apasionaba la vida de aquellos que más habían influido en su comunidad o naciones y su pregunta más categórica era aquella que enfrentaba a estos personajes con sus propias obras.

Un día de camino a su oficina le dijo a su redactor que siempre había soñado con entrevistar al mismo Dios y hacerle la gran pregunta de su vida la cual estaría relacionada con su obra máxima: el hombre; de repente, se vio envuelto por una gran luz en medio de un torbellino:

- Detente, me dijo, ¿así que quieres entrevistarme?

- Bueno, le contesté, si es que tienes tiempo.

Se sonrió por entre la barba y dijo:

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "El barbero incrédulo"

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

barbero

La fe de muchos cristianos es tan superficial que de poco les sirve cuando tienen que enfrentarse a los problemas reales de esta vida.

Hace algún tiempo me contaron la historia de un barbero, que debido a su poca fe se declaró ateo; y todo, porque no podía entender por qué Dios permitía el sufrimiento. Permítanme que les cuente brevemente esta historia.

Érase una vez un hombre de cabellos bastante largos que fue a una barbería una tarde del mes de agosto. Como no había futbol y los políticos se habían ido todos de vacaciones, al pobre barbero no se le ocurría ningún tema de conversación mientras atendía a su cliente. Intentó comenzar varios asuntos: que si el calor, que si los incendios, pero el cliente no se daba por aludido. Al final terminaron hablando de los negocios. En esto que el cliente dice:

-“Desde que Dios ha puesto su mano, parece que la cosa se va animando…”

El barbero, que estaba ya desesperado, encontró en esta expresión un posible tema de conversación, por lo que le dijo al cliente:

-Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.

-Pero, ¿por qué dice usted eso? - preguntó el cliente.

-Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O... dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor... Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas –replicó el barbero.

El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Acababa el cliente de salir de la barbería, cuando se cruzó en la calle con un hombre con la barba y los cabellos bastante largos y desarrapados. Entonces, entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero:

-¿Sabe una cosa? Los barberos no existen.

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "¿Dónde está Dios cuando más lo necesitamos?"

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

dondestadios

Susana, cuando vio salir del quirófano al cirujano que acababa de operar a su hijo le preguntó:

-¿Cómo está mi pequeño?

-Lo siento, hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance.

Susana dijo consternada:

-¿Por qué a los niños les da cáncer? ¿Es que acaso Dios ya no se preocupa por ellos? Dios, ¿dónde estabas cuando mi hijo te necesitaba?

El cirujano le dijo:

-Una de las enfermeras saldrá para dejarle pasar unos minutos con los restos de su hijo antes de que sean llevados a la universidad.

Susana pidió a la enfermera que la acompañara mientras se despedía de su hijo. Recorrió por última vez con su mano el cabello rojizo, mientras que unas lágrimas de dolor salían de sus ojos. La enfermera le preguntó si quería conservar uno de los rizos, Susana asintió. La enfermera corto el rizo, lo colocó en una bolsita de plástico y se la dio a Susana.

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: "El perro y el conejo"

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

perro y conejo

Un señor le compró un conejo a sus hijos. A su vez, los hijos del vecino le pidieron una mascota a su padre. El hombre les compró un cachorro pastor alemán.

El vecino exclamó:

- ¡Pero el perro se comerá a mi conejo!

- De ninguna manera, mi pastor es cachorro. Crecerán juntos y serán amigos. Yo entiendo mucho de animales. Ten por seguro que no habrá problemas.

Y parece que el dueño tenía razón. El perro y el conejo crecieron juntos y se hicieron amigos. Era normal ver al conejo en el patio del perro y al revés.

Un viernes, el dueño del conejo se fue a pasar un fin de semana a la playa con su familia. El domingo por la tarde el dueño del perro y su familia estaban merendando, cuando entró el perro a la cocina. Traía al conejo entre los dientes, sucio de sangre y tierra, y además muerto. Le dieron tantos palos al perro que casi lo matan.

Decía el hombre:

- El vecino tenía razón, ¿y ahora qué haremos?

La primera reacción fue echar al animal de la casa como castigo, además de los golpes que ya le habían dado. Los vecinos volverían en unas horas de la playa y se encontrarían el desastre. Todos se miraban, como preguntándose qué hacer. Mientras, el perro lamía las heridas que le habían hecho sus amos de tantos palos.

Uno de ellos tuvo la siguiente idea:

- Bañemos al conejo, lo dejamos bien limpito, lo secamos con el secador y lo ponemos en su madriguera en el patio.

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico

Cuentos con moraleja: “El cirujano”

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

cirujano

Mañana por la mañana abriré tu corazón - le explicaba el cirujano a un niño.

Y el niño interrumpió:

-          ¿Usted encontrará a Jesús allí?

El cirujano se quedó mirándolo, y continuó:

-          Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.

-          Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño.

El cirujano se volvió hacia los padres, quienes estaban sentados tranquilamente.

-          Cuando haya visto todo el daño allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.

Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón? La Biblia bien claro dice que Él vive allí. Las alabanzas todas dicen que Él vive allí.... ¡Entonces usted lo encontrará en mi corazón!

Continuar leyendo

Imprimir Correo electrónico