El pudor cristiano, una virtud olvidada

En la predicación cristiana hay una serie de temas que son tabú, y precisamente por ello apenas si se escuchan hoy día. Temas como: la castidad matrimonial, el pudor cristiano, la gravedad de las relaciones prematrimoniales.… Eso no quiere decir que no sean temas importantes o que no sea necesario hablar de ellos.
Es un tanto arriesgado hablar del pudor en un momento en el que la sociedad parece hacer gala de haberlo superado. El pudor, tradicionalmente considerado como la hermana menor de la templanza, ha venido a reinterpretarse recientemente como un “condicionamiento social”; entendiendo con ello: “costumbre que tiene como fundamento la arbitrariedad del gusto o la espontaneidad de la manía”. Como se dice actualmente: “si las costumbres no tienen otro fundamento que los condicionamientos sociales arbitrarios, ninguna razón hay para conservarlas. Más aún, su supresión equivale a liberar a la sociedad de un prejuicio”. Examinemos pues estas afirmaciones y demostremos la falsedad de las mismas.
¿Qué es el pudor?
Lo podríamos definir como la tendencia y el hábito de conservar la propia intimidad a cubierto de los extraños.










