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Última actualización: 4/01/2024

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   - Bendición: Jueves de 18:15 a 18:25

Cuentos con moraleja: "Dios aprieta pero no ahoga"

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dios aprieta pero no ahogap

Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero.

Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyeran un pequeño establo.

Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito: “Para que nunca desprecies las palabras de tu padre”.

Más tarde, llamó a su hijo, lo llevó hasta el establo y le dijo:

—¡Esta horca es para ti! Te conozco muy bien y sé que cuando yo falte dilapidarás toda la herencia viviendo malamente. Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te he dicho, no te suicidarás con veneno o disparándote un tiro sino que te ahorcarás en ella.

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Cuentos con moraleja: "Madres son mientras los hijos viven"

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amor a la madrep

En cierta ocasión a San José María Rubio, S. J. (fallecido en 1929), una mujer mayor le dijo:

—Venga esta tarde a confesar a un moribundo – y le dio la dirección.

Cuando el P. Rubio llamó a la dirección indicada abrió un joven, que no tenía aspecto de estar enfermo. Pensando que podría haber otra persona, dio el nombre del indicado por la señora como moribundo.

—Soy yo – respondió.

—Perdone, me habían dicho que había un moribundo.

El hombre se echó a reír. Al ver el aspecto cansado del sacerdote lo invitó a pasar y sentarse. Allí pudo ver la foto de la misma señora que aquella mañana le había dado la dirección del “enfermo”.

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Tres mentiras del demonio

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infiernop

El demonio, que es el padre de la mentira y de todos los mentirosos (Jn 8:44), en un movimiento de profunda inteligencia y sutileza, ha sido capaz de deslizar entre los hombres tres sibilinas mentiras que muchos han aceptado y que están haciendo mucho daño a todos los creyentes. Estas mentiras son las siguientes: “no tengo pecados”; “estoy salvado” y “Dios no puede condenar a nadie pues es infinitamente misericordioso”.

Muchos cristianos han reducido los mandamientos de Dios a no matar y a no robar, olvidándose de que hay muchos más mandamientos. Con frecuencia experimento extrañeza cuando una persona, después de estar varios años sin confesar, viene un día y me dice que no tiene ningún pecado grave. Yo, conociendo el paño, insinúo al penitente si le puedo hacer algunas preguntas con el fin de hacer una confesión íntegra, a lo que siempre me responden que no hay problema alguno. Entonces, les empiezo a hacer un repaso mandamiento por mandamiento y descubro que hay muchos pecados mortales. Es por ejemplo muy frecuente no venir a Misa todos los domingos y no confesarse de ese pecado. En el caso de las personas casadas, si les preguntas si viven castidad matrimonial y hacen todo de acuerdo con la voluntad de Dios, en un primer momento te dicen que sí, pareciendo que todos viven una castidad matrimonial perfecta y ninguno tiene nada de qué acusarse; pero si desciendes a detalles: ¿Está haciendo alguna cosa para evitar tener hijos, como usar preservativos o anticonceptivos? Descubres, no sin sorpresa, que tampoco se pensaban confesar de eso pues creían que la Iglesia no tenía por qué meterse en esas cosas. Y estos dos pecados son sólo a modo de ejemplo, pero la lista sería interminable.

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Cuentos con moraleja: "El Padre Pío y el Santo Rosario"

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El amor entrañable del Padre Pío a la Virgen se expresaba de modo particular por el rezo del Santo Rosario. Él siempre llevaba un rosario enrollado en la mano o en el brazo, como si fuera un arma contra toda clase de enemigos. Lo rezaba de continuo. En una nota, dejó escrito: "Diariamente recitaré no menos de cinco rosarios completos"

En cierta ocasión visitaba a San Pío de Pietrelcina el obispo Pablo Corta, juntamente con un amigo suyo, oficial del ejército italiano. El obispo le pedía, bromeando, al Padre Pío, un billete de entrada al Paraíso para el militar…

El Padre Pío, le respondió, sonriente:

—¡Ah! ¡Sí, sí!… Con mucho gusto… Para entrar en el Paraíso se requiere algo muy importante… Hay que contar con el billete de acceso a la Santísima Virgen. Si esto se consigue, lo hemos conseguido todo…Ella es la Puerta del Cielo… Y el billete que te permite el ingreso en el Cielo es el Santo Rosario… ¡Este es el billete!… ¡Toma, pues, toma el billete para entrar en el Cielo! – le dijo al militar, mientras con su mano le alargaba un rosario…

El Padre Pío consideraba a la Virgen Santísima especialmente como Madre,  la Madre de Jesús y después la Madre nuestra. Son miles las veces que el Padre Pío llama a María con el dulce nombre Madre: mamma, mammina mia, mammina bella, etc.

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Cuentos con moraleja: "Todo lo que Dios hace es para nuestro bien"

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monk standingp

Un viejo fraile salió de viaje llevando consigo un asno, un gallo y una lámpara. Al llegar a una aldea bien entrada la noche, no halló posada y los vecinos le negaron albergue. Él se consoló diciendo:

—Todo lo que hace Dios es para nuestro bien.

Tomó entonces la determinación de pasar la noche al raso en el bosque. Encendió la lámpara a fin de alumbrarse, pero el viento la apagó en seguida.

—Todo lo que hace Dios es para nuestro bien —dijo resignadamente.

Durante la noche, las bestias salvajes devoraron al asno y al gallo.

El fraile volvió a repetir:

—Todo lo que hace Dios es para nuestro bien.

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Cuentos con moraleja: "San José, abogado de la buena muerte"

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muertedesanjose

El día 2 de Enero de 1884, un anciano desconocido se presentó al cura párroco de una población de Francia, pidiéndole, por favor, que fuese a ver a una enferma que se estaba muriendo. No sólo el anciano indicaba la calle, casa y número, sino que también se ofreció a acompañar al sacerdote hasta la puerta de la casa.

La calle nombrada tenía muy mala reputación, el anciano era desconocido, y la oscuridad de la noche hacía que el ministro de Dios pusiera algún reparo a la invitación del visitante; más éste le dice:

—Es preciso que usted venga, y sin tardar, porque es cuestión de administrar los santos sacramentos a una pobre mujer que está agonizando.

Después de oír eso, el sacerdote no vacila ni un momento, y, acompañado del anciano, se pone en camino para cumplir con su deber.

La puerta de la casa estaba cerrada; y aunque era la de peor aspecto de toda la calle, pensó el sacerdote que Dios vino al mundo para salvar a los pecadores, así que tiró de la campanilla… No contestaron.

Creyendo que lo estaban engañando, se disponía a marcharse, cuando el anciano que le acompañaba, empujó la puerta y la abrió.

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Cuentos con moraleja: "Sobreviven quince días enterrados"

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muslim cemetery

En un acto de fundamentalismo árabe, un musulmán mató a su esposa porque la encontró leyendo la Biblia. Entonces decidió enterrarla en la cripta familiar como es la costumbre árabe musulmana. Junto a la esposa difunta, también enterró a su descendencia: un bebé recién nacido y una niña de 8 años, estos últimos vivos…

Él musulmán, dijo a la policía local que un ladrón asesinó a su familia y él los sepultó en la cripta familiar…

Quince días después de lo sucedido, un tío pariente del musulmán, falleció por causas naturales y la familia procedió a enterrarlo en una cripta junto a la cripta del musulmán. Cuando abrieron la cripta familiar del musulmán para poner el otro cuerpo, descubrieron que la niña y el bebé estaban todavía vivos.

Todo el país quedó consternado, maldiciendo al musulmán que enterró a sus hijos vivos… Sometido a la justicia musulmana, el hombre fue ejecutado.

La policía preguntó a la niña:

— ¿Cómo has podido sobrevivir 15 días enterrada y con un bebé?

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Cuentos con moraleja: "Piloto por accidente"

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bombarderop

El hecho que les voy a contar es real y ocurrió en la segunda Guerra mundial.

Un gran avión bombardero se dirigía a Alemania desde una de las bases inglesas. Iba con una escuadrilla cuando los cazas alemanes los atacaron.

Una ráfaga de ametralladora cruzó el avión de parte a parte hiriendo a los dos pilotos y al radiotelegrafista. Solamente un soldado irlandés, católico, que iba en el avión como ayudante, quedó ileso.

El radiotelegrafista avisó a la base que iban a tirar las bombas en el primer objetivo y que regresarían, que prepararan las ambulancias. Al cabo de media hora, tiradas las bombas, giraron para volver a Inglaterra.

Tenían todavía dos horas de vuelo, y los heridos iban perdiendo mucha sangre. El segundo piloto se desmayó, y el irlandés lo quitó del asiento y lo tumbó en la cabina. El piloto le indicó que se sentara en el puesto vacío.

— Yo no puedo más. Por favor, dirige tú.

— ¡Pero si yo no he tocado nunca un mando…!

— Siéntate. Yo te iré diciendo.

— Da más gas… Sube…… Comprueba el altímetro… Estamos bajando demasiado…

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Cuentos con moraleja: "La vieja higuera"

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old ladyp

Durante todo el invierno y la primavera habíamos estado con albañiles en la casa. Parece que la obra, por fin, estaba casi terminada. Fueron cinco meses de continuas molestias y pesares. Quedaba una cosa que me molestaba. Era la presencia de una vieja higuera situada en un rincón del patio de la casa.

Era un árbol medio estéril, retorcido, de feo aspecto, con ramas desiguales y carentes de belleza. Mandé que lo arrancasen. Pero cuando iban a hacerlo, surgió una dificultad. Una buena mañana empezó a llover y se detectó una gotera en el tejado del dormitorio de los niños. En ese momento pensé:

— No acabaremos nunca con los albañiles

Fue preciso desmontarlo y poner unas vigas nuevas para sustituir a las que estaban medio podridas. La obra llevó casi tres semanas más.

Mientras se llevaba a cabo esta chapuza, la higuera echó unas pequeñas hojas. Para ella ya era primavera. Había hecho un gran esfuerzo para reverdecer.

La contemplé agarrada al suelo, con sus raíces dolorosas y artríticas. Llevaban allí más de doscientos años, luchando contra el viento y contra el frío, para sobrevivir. Yo, que como quien dice acababa de llegar, quería suprimirla sólo porque era fea.

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Cuentos con moraleja: "Una bella enseñanza"

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poor man 2.jpg

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo por los jardines del campus con un profesor, a quien los alumnos consideraban un buen amigo debido a su bondad para con todos. Mientras caminaban, vieron encima de un banco, de los que suelen haber en los jardines, un par de zapatos viejos y un abrigo. Supusieron que pertenecían al anciano que trabajaba en el jardín y que estaría por terminar sus labores diarias.

El alumno dijo al profesor:

—Gastémosle una broma. Escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.

— Querido amigo -le dijo el profesor, nunca debemos divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.

Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas del día, y cruzó el jardín en busca de sus zapatos y su abrigo.

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Cuentos con moraleja: "Gracias por sacarme del apuro"

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niña apenada

Un niño de nueve años está sentado en su pupitre y, de repente, hay un charco a sus pies y la parte de adelante de sus pantalones está mojada.

Piensa que su corazón se va a detener porque no puede imaginarse cómo esto pudo haber sucedido. Nunca antes le había pasado. Y sabe que cuando los niños se den cuenta no habrá final, no pararán. Cuando las niñas se den cuenta, no volverán a hablarle mientras viva…

El niño piensa que su corazón se va a detener; agacha la cabeza y dice esta oración:

—Querido Dios, esto es una emergencia. ¡Necesito ayuda ahora! Si no haces algo estoy muerto.

Al levantar la cabeza después de su oración ve venir a la maestra con una mirada que le hace pensar que ha sido descubierto.

Mientras la profesora camina hacia él, una compañera de nombre Susie va cargando un pez dorado en una pecera llena de agua. Susie se tropieza frente a la profesora e inexplicablemente derrama toda el agua en el regazo del muchacho.

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