La soberbia: el gran pecado del hombre
Desde que el hombre fuera creado por Dios hasta nuestros días; y a pesar de los muchos avances que éste ha experimentado y descubrimientos que ha realizado, siempre ha tenido frente a sí una común tentación: la soberbia. Adán y Eva tuvieron que hacer frente al: “si coméis de este árbol seréis como Dios”. Y sabemos que cayeron en la tentación.
La soberbia es el pecado que ha conducido y seguirá conduciendo a más hombres al infierno. La soberbia es en el fondo la gran tentación que ha de superar todo hombre que vive, y que se reduce sencillamente a dar respuesta a esta pregunta: “¿Me reconoces a Mi como tu Creador? O ¿Prefieres ser tú tu propio dueño y señor?
En los últimos siglos esta tentación se ha disfrazado de multitud de formas y maneras, de tal modo que el hombre a veces no ha sido capaz de reconocerla. Ahora no se presenta tanto como un rechazo a Dios o un deseo de ser como Dios, cuanto un olvido de que hay un Ser Supremo al que tenemos que dar cuenta de nuestras acciones. La cultura actual da culto al cuerpo, a lo material, al bienestar puramente físico. Todo aquello que sea espiritual es minusvalorado, preterido o simplemente olvidado. Los padres se preocupan casi únicamente de la salud de sus hijos, y en cambio se olvidan de enseñarles a rezar, a que vayan a misa…. Aunque parece mentira, un niño cristiano aprende antes a manejar un teléfono móvil que a rezar el Padrenuestro.

PREGUNTA: ¿Cuál es el modo apropiado de vestir en el templo?