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Última actualización: 4/01/2024

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     - De lunes a viernes: 7:30 y 18:30

     - Sábado por la mañana: 7:30

Horario de confesiones:

   Media hora antes de cada Misa y durante la Misa

Horario especial de confesiones: Jueves

   7:00 a 9:00 y 17:00 a 19:30

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- Adoración: Martes de 8:00 a 18:15

   - Bendición: Martes de 18:15 a 18:25  

- Adoración: Jueves de 8:00 a 18:15

   - Bendición: Jueves de 18:15 a 18:25

Del yoga a la apostasía

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yoga

Se piensa a menudo en el yoga como algo inocuo, unos simples estiramientos y algo de relajación. Sin embargo esto está muy alejado de la realidad, el yoga no es un deporte es una disciplina espiritual de hinduismo con una construcción doctrinal que, de otra parte, es completamente opuesta y ajena al cristianismo

Escribo estas anotaciones sólo a modo de documentación para advertencia de tantas personas que de buena fe van a una de esas sesiones. El que aquí escribe ha visto en primera persona como una persona querida, completamente ajena al budismo, hinduismo o esoterismo, fue a una de esas sesiones “sin malicia” en un gimnasio de un humilde pueblo. Esta persona que desde que la conozco jamás la he visto leyendo un libro, a la semana de estar allí le recomendaron un libro sobre “luz para el alma”, pero no piensen bien ni esa luz ni ese alma es nada de cristianismo, son todos conceptos panteístas y esotéricos, como voy a documentar.

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Cuentos con moraleja: "La caridad siempre vence"

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37 fondo

Un joven que deseaba ser monje se presentó al abad de un monasterio y le dijo:

-Me gustaría mucho ser un monje, pero no he aprendido nada importante en la vida. Lo único que me enseñó mi padre fue a jugar al ajedrez. Además, aprendí que en un monasterio no se necesita diversión para vivir.

-Puede ser que sí, -respondió el abad-,  ¿pero quién sabe si este monasterio no estará necesitando un poco de ella?

El abad pidió un tablero de ajedrez al hermano portero, pues sabía que le gustaba, y le pidió que jugara una partida con el muchacho. Pero antes de comenzar la partida dijo:

-Aun cuando necesitemos diversión, no podemos permitir que todo el mundo se pase el tiempo jugando al ajedrez. Entonces, solamente conservaremos aquí al mejor de los dos jugadores; si nuestro monje pierde, saldrá del monasterio y dejará la plaza para ti.

El joven comprendió que esta sería la partida más importante de su vida. En ese momento el color de su cara cambió, y un sudor frío ante tamaña responsabilidad le hizo temblar de miedo. La vida y el futuro de dos personas estaban en juego.

El abad se quedó allí mirando mientras que el monje y el muchacho comenzaban la partida. Después de varios movimientos, nuestro candidato comenzó a sacarle delantera al monje y a colocar sus piezas estratégicamente en el tablero. Cada nuevo movimiento, le costaba al monje un profundo suspiro, por no decir otra cosa; ocasionalmente miraba al cielo como buscando inspiración de lo alto, pero sus piezas negras seguían desapareciendo del tablero.

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Cuentos con moraleja: "El hilo de la vida"

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tela de araña

Las arañas desde que nacen, tienen que valerse por sí mismas y buscarse la vida. Uno de los primeros medios de desplazamiento que tienen, además de ir andando de un lugar a otro, es el de soltar un hilo de seda que segregan en su abdomen; y así, colgadas por el hilo y movidas por el viento, van “volando” de un lugar a otro.

Pues bien, el cuento de hoy va sobre una araña recién nacida que, movida por un fuerte viento, fue a parar a un bosque lejano y el hilito que pendía de su abdomen se enredó en la copa de un árbol muy alto. Como estaba anocheciendo, se acurrucó debajo de la hoja de una rama y allí pasó la noche.

Por fin se hizo de día. Los primeros rayos de sol iluminaron todo el bosque. Nuestra arañita, después de estirar las ocho patas y hacer unos pequeños ejercicios gimnásticos, pensó que era ya hora de tomarse un suculento desayuno. Como se encontraba en lo alto del árbol, comenzó a descender emitiendo un largo hilo de seda; y así, en pocos segundos, llegó al suelo. Ató el hilo del que iba colgada al pie del árbol, y comenzó a tejer una trampa para cazar algún insecto despistado.

Tiró un hilo hasta un arbusto cercano uniéndolo al que había utilizado para bajar; después otro, entrecruzándolo hasta una roca, y después otro más hasta unas raíces cercanas. Hecho el marco de lo que comenzaba a ser su tela de araña, tiró otros hilos empezando desde el centro, como si fueran los radios de una rueda de bicicleta. Y después, dando vueltas y vueltas en espiral fue tejiendo una finísima y preciosa telaraña. Una vez terminada su trampa, fue corriendo a esconderse.

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Cuentos con moraleja: "Mi amiga doña Cortesía"

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hoteltimbrep

Hace tan solo unos días, dos compañeros míos sacerdotes, me contaban sendas experiencias totalmente opuestas en el trato recibido por empleados públicos aquí en España. El primero de ellos me decía:

-Hoy me ha salido todo mal. He ido a tal oficina a presentar una documentación y la persona que siempre se ocupaba de ello había sido trasladada, por lo que me atendió otra persona. Le presenté los mismos documentos que en otras ocasiones les he llevado y me dijo que me faltaban tales y tales certificados… Así que entre el viaje y las colas no pude hacer nada en todo el día.

El día siguiente, el otro compañero me decía:

-¡Qué suerte he tenido hoy! Tenía que hacer unos papeles en tal oficina, he dado con un empleado que era buena persona y he conseguido hacerlo todo en un santiamén.

Son dos casos muy parecidos, pero con resultados totalmente opuestos. Me imagino que a ustedes les habrán ocurrido situaciones similares cientos de veces a lo largo de sus vidas.

Permítanme que les relate lo que le ocurrió al conserje de un hotel en Filadelfia (Estados Unidos); y cómo su vida cambió totalmente por su buena actitud cuando acudieron a él unas personas que están en dificultades. La historia comienza así:

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Cuentos con moraleja: "Todos somos necesarios"

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organo

Hace ya algo más de cuarenta años, en una Iglesia de Saltzburgo (Austria), el párroco organizó con motivo de la Navidad un concierto de órgano con piezas clásicas y navideñas. Encargó a un organista austriaco de fama internacional, y amigo suyo de la infancia, que organizara el concierto. Ese año la parroquia cumplía 150 años desde su consagración, por lo que el párroco quería resaltar el acontecimiento de un modo especial.

Las semanas pasaron rápidamente, y antes de que se dieran cuenta, había llegado el día de la celebración del concierto.

Con más de media hora de anticipación, los asistentes comenzaron a llenar los bancos de la Iglesia. El respeto, la buena educación y el silencio de los presentes ayudaron a que las personas no olvidaran que se encontraban en un lugar sagrado. Algunos, los más devotos, aprovecharon esos minutos previos al concierto rezando algunas oraciones.

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Cuentos con moraleja: Una Madre siempre escucha, aunque no la veamos

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Macarena 3

Todos conocemos la devoción y el cariño que los sevillanos le tienen a Nuestra Señora de los Dolores; a quien llaman familiarmente “La Macarena”. A ella recurren con profunda fe solicitando ayuda, dando gracias y haciendo promesas.

Hace unos años, una familia sevillana tuvo la desgracia de que el hijo más pequeño sufriera un grave accidente de moto del que quedó en estado de coma. El padre iba todos los días a rezar a la Macarena pidiéndole la curación de su hijo. Los médicos, que conocían la gravedad del proceso, no le daban muchas esperanzas.

Pasaban los días y el hijo en lugar de mejorar empezó a presentar serias complicaciones que anunciaban un fatal desenlace. No obstante, el padre, movido por su fe en la Macarena, hizo promesas, sacrificios y toda clase de oraciones. Sabía que no le podía fallar.

Una mañanita, estando el padre en el trabajo, le llamaron del hospital para anunciarle que su hijo estaba agonizando. La familia al completo se presentó en el hospital. Pocos minutos después el hijo moría en medio de angustiosos llantos.

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Cuentos con moraleja: "Un amigo del más allá"

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nino bosquep

Al final del bosque, donde comienzan ya los Alpes austriacos, vivían Peter Holztfiller, un leñador viudo y jubilado, y el pequeño Karl, su nieto de tan sólo diez años. Según contaban los vecinos de la aldea, la madre de Karl murió durante el alumbramiento; y su padre, no supo soportar esta pérdida tan dramática, por lo que se marchó a las américas en busca de mejor suerte.

Viéndose Peter ya mayor y sin fuerzas suficientes para cuidar de su nieto, decidió abandonar la vieja cabaña donde vivían y mudarse a la aldea.

-Es un lugar muy aislado -pensó- y no es prudente vivir tan lejos. Voy a cerrar nuestro viejo hogar y nos mudaremos a alguna pequeña casa cerca de la aldea. Quizás en el futuro alguien de nuestra familia quiera regresar aquí.

Así que se dispuso a organizar la mudanza y a realizar los últimos preparativos antes del cambio. Una de esas tardes subió al tejado de la cabaña para verificar su estado. El hielo acumulado le hizo resbalar, cayó de una considerable altura y se fracturó la pierna derecha.

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Cuentos con moraleja: "Doña Anita, la malpensada"

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abuela 2

Doña Anita era una octogenaria viuda que vivía en Padrón (La Coruña) allá por los años setenta. Tuvo la desgracia de enviudar a los dos meses de casada; pues su marido, su Pepe -como ella le llamaba-, murió en la guerra de Cuba siendo cabo primero.

De él sólo le quedó una preciosa fotografía, ya amarillenta, unas viejas sábanas de seda, que sólo se usaron cuatro noches, y una pensión del ejército, que con las últimas subidas llegaba a las 15.426 pesetas (unos 93 euros de ahora).

Con este fabuloso sueldo vivió doña Anita la gran mayor parte de su vida. Algunos cuentan que, como sabía coser, se ganaba también algunos dinerillos arreglando pantalones y cosiendo vestidos a las mujeres del pueblo. Sea lo que fuere, doña Anita se las tenía que arreglar con bastante menos de lo necesario para vivir dignamente. A pesar de su estrechez, siempre guardaba 100 pesetas para celebrarle cada día 25 del mes una Misa por el eterno descanso de su difunto marido.

El primer día del mes, como era su costumbre, fue muy temprano al banco a cobrar la pensión. Antonio el cajero, le dijo que se le habían acabado los billetes pequeños, por lo que tendría que esperar a que llegara el furgón con billetes a eso de las once o cobrar en billetes grandes. Ella respondió que le daba lo mismo. Así que Antonio le dio el importe de su pensión en billetes grandes: tres de 5.000 pesetas y el resto en monedas.

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Cuentos con moraleja: "El amor es más fuerte que la muerte"

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esposos

Hace tan solo unos días, se cumplían diecinueve años de mi vuelta a España después de haber estado casi catorce en las américas intentando ser “otro Cristo” ante las gentes a quienes Dios me había encomendado. Fueron años maravillosos. Los cinco primeros, en una parroquia gigantesca con cerca de 100.000 habitantes que se encontraba en uno de esos nuevos barrios que crecen en el extrarradio de las grandes ciudades. Ese fue mi primer amor, como les ocurre a la gran mayoría de los sacerdotes recién ordenados. De esa parroquia guardo grandes recuerdos y muchos amigos; entonces jóvenes, ahora ya mayores y con hijos, y que ocasionalmente todavía me escriben para contarme cómo les va la vida.

Y los últimos nueve años, en la otra América, la del Norte, donde realicé un trabajo más difícil y donde me encontré con gente más variopinta: desde conversos a drogadictos, y desde católicos de la nueva ola a fieles a la Iglesia de siempre. De esos nueve años recuerdo con un especial cariño los últimos cinco. Fui destinado a una iglesia que había sido cerrada al culto y que poco a poco fuimos levantando. Una iglesia que la diócesis dedicó a la Adoración Perpetua del Santísimo. De ella tengo recuerdos tan íntimos y personales que prefiero que sigan siendo sólo por Dios conocidos.  Se puede decir que fueron cinco años en los que gocé del cielo aquí en la tierra. Ahora sé que fue un truco que Dios utilizó para recargarme espiritualmente, pues era imposible que yo me pudiera imaginar lo que me esperaba después.

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Por el sufrimiento a la perfecta alegría

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JESÚS Y SAN DIMAS

Fue el pecado de los ángeles y de los hombres lo que vino a alterar el orden inicial de la creación de Dios. Primero, mediante la soberbia de algunos ángeles; y después, a través del rechazo del hombre a los planes de Dios. Fue el pecado el que introdujo el sufrimiento en el mundo (Gen 3:19ss); y el sufrimiento de Cristo por amor, el que le dio sentido al sufrimiento del hombre (Jn 10:18).

Hace unos años le preguntaron al papa actual cuál era el sentido del sufrimiento de los niños. En ese momento, quizás por el cansancio y el agotamiento, el papa sólo respondió: No tengo palabras para explicar el sufrimiento de los niños.

En realidad sólo hay dos seres incapaces de explicar el sufrimiento del ser humano: el hombre alejado de Dios y los demonios. Pero para el que vive unido a Cristo, es Cristo quien da sentido al sufrimiento; pues es Él mismo quien nos enseña que el morir por el amado es la prueba más alta de amor (Jn 15:13).

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Cuentos con moraleja: "¿En qué asiento llevas a Dios?"

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automovil

La vida es un gran don de Dios que nunca le agradecemos lo suficiente. Frente a este inmenso regalo que nos abre la posibilidad de ser felices en este mundo y más todavía, ganarnos el cielo para toda la eternidad, ¿cuál es nuestra actitud?

Hay algunas personas que se comportan como aquél  a quien han regalado un formidable automóvil y luego no quiere saber nada del benefactor. A esto se le llama montarse en el vehículo y dejar a Dios en la cuneta.

Existen otros que aceptan llevar a Dios en el asiento de al lado, pero sin dirigirle la palabra en todo el trayecto de la existencia. Es menos malo que el primero, pero puede calificarse también de mal comportamiento, ¡para qué engañarnos!

Hay un tercer modo de proceder que consiste en preguntarle al Señor:

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