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sanantoniomc

XVII Domingo del T.O. (A) (30 julio 2017)

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perla

La parábola del tesoro escondido y la perla preciosa
San Mateo 13: 44-52

«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.» «También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra. «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. «¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.» Y él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.» 

Jesús nos llama la atención sobre la suerte incomparable y la ocasión única de ganar ese Reino. Encontrar un tesoro escondido era el sueño de muchos en la antigüedad. En una época sin bancos quedaba como único recurso seguro esconder la fortuna debajo de la tierra. Y si el poseedor murió sin desenterrarlo, un golpe de fortuna podía sacar a luz este tesoro.

El hombre en nuestra parábola parece ser un pobre jornalero. Él encuentra el tesoro, trabajando en un campo ajeno. Por eso tiene que vender todo lo que posee, para poder comprar el campo. Resuelta y alegremente aprovecha la única ocasión de salir de la miseria.

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El pudor cristiano, una virtud olvidada

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vladimir volegov

En la predicación cristiana hay una serie de temas que son tabú, y precisamente por ello apenas si se escuchan hoy día. Temas como: la castidad matrimonial, el pudor cristiano, la gravedad de las relaciones prematrimoniales.… Eso no quiere decir que no sean temas importantes o que no sea necesario hablar de ellos.

Es un tanto arriesgado hablar del pudor en un momento en el que la sociedad parece hacer gala de haberlo superado. El pudor, tradicionalmente considerado como la hermana menor de la templanza, ha venido a reinterpretarse recientemente como un “condicionamiento social”; entendiendo con ello: “costumbre que tiene como fundamento la arbitrariedad del gusto o la espontaneidad de la manía”. Como se dice actualmente: “si las costumbres no tienen otro fundamento que los condicionamientos sociales arbitrarios, ninguna razón hay para conservarlas. Más aún, su supresión equivale a liberar a la sociedad de un prejuicio”. Examinemos pues estas afirmaciones y demostremos la falsedad de las mismas.

¿Qué es el pudor?

Lo podríamos definir como la tendencia y el hábito de conservar la propia intimidad a cubierto de los extraños.

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Cuentos con moraleja: "No perdamos la oportunidad de hacer el bien"

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Un hombre cogía cada día el autobús para ir al trabajo. Una parada después, una anciana subía también cada día al autobús con su perrito, y se sentaba en el lado de la ventana un asiento por delante de él.

La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por la ventana. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.

- ¡Son semillas! - le dijo la anciana.

- ¿Semillas? ¿Semillas de qué?

- De flores Es que miro afuera y está todo tan vacío… Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que sería bonito?

- Pero…Tardarán en crecer, necesitarán agua…

- Yo hago lo que puedo. ¡Ya vendrán los días de lluvia!

El hombre se despidió de la anciana y bajó del autobús para ir a su trabajo. No pudo quitarse de la mente que la anciana había perdido un poco la cabeza.

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