templo

XVI Domingo del T.O (A) (20 junio 2014)

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

buenasemilla-cizana

Parábola de la buena semilla y la cizaña
(Mt 13: 24-43)

Con gran sencillez y profundidad, como era habitual en el Señor, Jesús nos expone este domingo una serie de verdades que el mundo de hoy día tiende a desconocer, olvidar o rechazar.

  • El mundo fue creado por Dios. Todo lo que Dios creó era bueno (Gen 1:25). Dios no ha creado el mal; fue el maligno quien lo sembró en el mundo y en el corazón del hombre.
  • El maligno vino, cuando el hombre estaba descuidado, y sembró la cizaña.
  • En esta vida, la buena semilla (plantada por Dios) y la cizaña cohabitan. No se puede acabar con la cizaña; por lo que hay que aprender a no ser afectado por la misma. La cizaña puede ahogarnos y acabar con nosotros; pero el hombre, ayudado por Dios, puede protegerse, crecer y dar fruto. Es imposible para el hombre vivir en un ambiente totalmente puro y bueno; lo que tiene que hacer es no contaminarse con la cizaña. Por otro lado, la cizaña es útil para el hombre; pues le afirma en su fe, le ayuda a compartir la cruz de Cristo y en una palabra, le hace decidirse entre el bien y el mal.
  • Al final de los tiempos Dios mandará a sus ángeles para quemar la cizaña y recoger el fruto dado por la buena semilla. Llegará un tiempo, cuando Dios venga a juzgar al hombre, examinará su corazón; y les dará premio o castigo que serán eternos.
  • La cizaña arderá en el fuego eterno, mientras que la buena semilla brillará como el sol en el reino de su Padre.El Señor nos habla claramente de la existencia del cielo y del infierno. El hombre de hoy día tiende a olvidar estas enseñanzas o a no creer en ellas; pero el hecho de no creer en ellas no quiere decir que no existan.

Continuar leyendo

 Imprimir  Correo electrónico

¿Qué es orar?

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

PREGUNTA: ¿Qué es orar?
RESPUESTA: Orar es hablar con Dios. La oración es un diálogo eminentemente sobrenatural por el cual el hombre, con la ayuda del Espíritu Santo (Rom 8:26), habla con Dios. El P. Alfonso Gálvez la define de un modo muy sencillo y preciso: "La oración surge de la necesidad que Dios ha querido sentir de hablar con nosotros y de la que nosotros sentimos de hablar con Dios". "La oración es la prolongación "ad extra" en el hombre del diálogo intratrinitario". "Dios quiere hablar con nosotros porque nos ama. Pues bien, la oración es la respuesta del hombre a esa invitación al diálogo".

PREGUNTA: ¿Qué diferencia existe entre la oración cristiana y la oración de los orientales (budistas...)?
RESPUESTA: La oración cristiana es eminentemente sobrenatural. La oración oriental es puramente psicológica.

PREGUNTA: ¿Cuántos tipos de oración existen?
RESPUESTA: Depende del modo como la clasifiquemos. Según el contenido, podemos hablar de oración de petición y súplica, de acción de gracias... Si la clasificamos según el modo, puede ser vocal o mental. Y dentro de la oración mental la podemos dividir en meditación y contemplación.

Continuar leyendo

 Imprimir  Correo electrónico

Los frutos del Espíritu Santo

Ratio: 4 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio desactivado

frutosES

FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

Del Catecismo:
1832 Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: ‘caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad’ (Gal 5: 22-23, vg.).

 Los Doce frutos del Espíritu Santo: 

"El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley."  (Gal 5:22-23) 

Cuando el Espíritu Santo da sus frutos en el alma, vence las tendencias de la carne.

Cuando el Espíritu opera libremente en el alma, vence la debilidad de la carne y da fruto.

"Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil" (Mt 26:41) 

Obras de la carne: Fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, superstición, enemistades, peleas, rivalidades, violencias, ambiciones, discordias, sectarismo, disensiones, envidias, ebriedades, orgías y todos los excesos de esta naturaleza. (Gal 5: 19).

Continuar leyendo

 Imprimir  Correo electrónico